miércoles, 9 de diciembre de 2015

Detalles


Siempre buscando algo extraordinario. Siempre esperando que ocurra lo magnífico, lo mágico, lo inimaginable. Pasamos la vida soñando con ese cuento de hadas, con esa eterna historia ideal que se torna perfecta y a la vez imposible. Queremos tenerlo todo. Emoción, amor, pasión, felicidad, éxito, bienestar. Nos quejamos de nuestra suerte si no encontramos lo que buscamos, nos hundimos en un vaso de agua si no alcanzamos nuestras efímeras metas. Envidiamos a aquellos que sí poseen lo que nosotros anhelamos, y nuevamente nos odiamos por no poder ser como ellos.  

Así pasamos gran parte de nuestros días y muchas de las noches en vela. Pero no nos damos cuenta de que tal vez no hace falta viajar al fin del mundo para alcanzar la cima. Olvidamos que lo más pequeño a veces es lo más importante, y que no siempre la felicidad se esconde detrás de destinos de ensueño, amores de película o aventuras infinitas. Que tal vez si miráramos con más detenimiento a nuestro alrededor podríamos tocar el cielo más a menudo, casi a diario. Sin embargo, de vez en cuando aparecen momentos en los que somos conscientes de los detalles de nuestra realidad. Y los admiramos, los queremos, los disfrutamos, los saboreamos. Los sentimos como el único motivo para vivir un nuevo día. Es entonces cuando todo parece distinto, porque incluso una simple sonrisa es suficiente para despertar nuestra ilusión. Y hasta una simple mirada basta para que en nuestra ventana vuelva a salir el sol. 

                          

viernes, 13 de noviembre de 2015

Eclipse.

Sentir de más, vivir de menos. Dejarse llevar por las emociones aun sabiendo que no nos llevarán  a ningún lugar. Volar y caer, subir y bajar, tocar el cielo sabiendo que después espera el infierno, soñar sabiendo que luego toca vivir la realidad. Y al final nada es para siempre y nunca es suficiente. 

Lo mejor sería dejar de sentir, pero intenta arrancarte el corazón sin dejar secuelas en tu alma. Intenta negar tus sentimientos y luego pretender vivir como si nada. Intenta fingir que no te importa nada ni nadie, cuando en realidad todo te importa en una magnitud fuera de lo normal. Intenta no ser tú. Inténtalo, y entonces verás que no hay mayor pérdida de tiempo que intentar eclipsar al sol del corazón con la sombra de la razón.

                               


martes, 13 de octubre de 2015

De las dudas infinitas - Supersubmarina



Vengo a decirte lo mismo 
que tantas veces te he dicho,
eso que poco me cuesta 
y que tú nunca has oído.

Pequeña de las dudas infinitas, 
aquí estaré esperando mientras viva. 

Vengo a decirte que el tiempo
que ya llevamos perdido
es solo un punto pequeño
en el cielo del olvido. 

Que todo el daño que tengo
de lo que ya hemos sufrido
tiene que servir de algo
para que hayas aprendido.

Que como yo a veces sueño 
nadie ha soñado contigo.
Que como te echo de menos
no hay en el mundo un castigo.

Pequeña de las dudas infinitas, 
aquí estaré esperando mientras viva.
No dejes que todo esto quede en nada
porque ahora estés asustada.

Vengo a decir que lo siento
aunque no tenga un motivo,
para que cuando estés sola
sientas que a tu lado sigo.

Para que sientas que tienes
siempre a tu lado un amigo,
porque no quiero perderte
ni quiero ser yo el perdido.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

El desamor y otros imposibles (artículo)


                                   

Dicen que cuando estás enamorado no importan las despedidas, ni el tiempo que pase, ni lo que ocurra entre medio; no importa que te jure que se acabó o que te mande al infierno, ni siquiera importa si ha conocido a otra persona. Cuando el sentimiento es verdadero, siempre encuentras la manera de mantener viva la esperanza. Es algo inconsciente y muchas veces en contra de nuestra voluntad. Ves señales por todas partes. Señales que te llevan a esa persona, a ese lugar, señales que imaginas, o no, quizás son reales. Quizás exista esa energía común que hace y deshace cuando menos lo esperas y más lo necesitas. Y quizás, también, pase que ya no vuelva nunca más, pero tú, tú te empeñas en seguir esperando.

Este escrito va por esas personas que lo dejarían todo, si él, si ella, les dijera: ven; por las que se beben de un trago canciones melancólicas sin dudar, mientras caminan por la calle recordando lo que fue, imaginándose lo que podría ser; por esas personas cuyo destino no depende de ellas, sino de una llamada desesperada, de un encuentro fortuito y tantas veces soñado; por las que viven a la espera de un regreso necesitado, que llega con retraso; por esas personas que se han olvidado de lo más importante: el amor propio.

El desamor es traicionero y todo nuestro alrededor está metido en el ajo. Novelas de amores heroicos, canciones nostálgicas, películas soñadoras… nos empapan de historias, canciones y sentimientos en los que hay amores que matan, y los que no, nos rescatan, convirtiéndonos en títeres de la espera, la frustración y la desolación. Y es que en el fondo, necesitamos creer que sí, que el amor está por encima de todo, que es capaz de dejarnos sin aire y que cuando se acaba, tú, yo, nosotros, dejamos de ser. Pero la realidad es que nadie, absolutamente nadie, muere de amor.

Es cierto. No te engaño. No existen amores que maten, ni amores que nos rescaten, no existen porque el único amor capaz de hundirte o salvarte es el de uno mismo. La buena noticia es que, como es tuyo, tú decides qué hacer con él. Hay decisiones que nos acompañan toda la vida y por eso, elige tú, no vivas esperando a que te elijan. No busques a quien no hace nada por encontrarte, no sigas apostando por quien no apostó por ti, pero sobre todo, no quieras morir por quien quiere y puede vivir sin ti.

Este escrito va por ti. Tú que de tanto pensar en él te has olvidado de ti. Tú que subastas tu amor al menor postor, sin miramientos, ni condiciones. Todavía tienes una opción: quiérete. Quiérete a ti más que a nadie. Conócete y deja de preocuparte por los que no se dejaron conocer. Y, apuesta por el amor más leal de todos los amores. Todavía tienes esta opción. La opción de optar por ti.
  

“Porque sin ti, sin ti lo soy todo”


Por: Bárbara Esteban

lunes, 3 de agosto de 2015

La noche eterna - Love of Lesbian

A lo largo de la vida escuchamos miles de canciones, pero solo unas pocas tienen la capacidad de pasar a formar parte de nuestro ser. A veces no es simplemente la letra o simplemente la música, sino lo que la canción nos hace sentir desde el momento en el que empieza a sonar. El mundo paralelo al que nos transporta independientemente de cuál sea el mundo real en ese momento. La luz que nos transmite incluso cuando estamos sumidos en la más inmensa oscuridad.



¿Siempre va a ser así?
¿Siempre va a ser así?
Si va a ser siempre así,
quiero poder decidir... 

Luz aural, vuelve a mí.