jueves, 27 de octubre de 2016

Dicha.


"La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar".

Thomas Chalmers

sábado, 22 de octubre de 2016

Felicidad


En realidad la felicidad es muy sencilla. Nos empeñamos en pensar que la felicidad solo reside en acontecimientos maravillosos, en viajes extravagantes a destinos impronunciables o en experiencias que quitan el aliento. Pero es mucho más fácil que eso. La felicidad son detalles.

Felicidad es ver una película desde tu sofá en un frío y lluvioso día de otoño.
Felicidad es salir a tomar algo al bar de la esquina con un amigo de toda la vida. 
Felicidad es reunirte para cenar con tu familia. 
Felicidad es escuchar una canción de tu grupo favorito. 
Felicidad es levantarte tarde un domingo por la mañana. 
Felicidad es recibir un gesto de amabilidad de alguien que apenas conoces. 
Felicidad es una sonrisa a destiempo, una palabra de ánimo o una mirada de complicidad.
Felicidad es reír por nada o llorar de emoción.
Felicidad puedes ser tú y también puedo ser yo.

Al final la felicidad pueden ser todas las cosas que tú quieras. No la busques muy lejos, porque existirá siempre que tú la quieras encontrar... y muchas veces solo la podrás encontrar dentro de ti.

K


sábado, 1 de octubre de 2016

*


"Al final todo saldrá bien, y si no sale bien es que aún no es el final".

sábado, 17 de septiembre de 2016

Dejar ir... o no.



Todos sabemos lo importante que es saber pasar página. Seguir adelante. Dejar ir. Numerosas canciones y numerosos versos han sido escritos dándole vueltas a este tema. Y es que cuando algo termina, de poco sirve intentar buscar el siguiente capítulo. Cuando algo no tiene sentido, menos sentido tiene seguir dándole importancia. El problema es que no siempre sabemos o no siempre queremos identificar el final. El final de los sueños. De las historias. De las relaciones. De las etapas. Pero quizás es más común aún el hecho de que aunque sí sepamos o sí queramos, lo que no sabemos o no queremos es vivir con la posterior ausencia. Y es por eso que nos aferramos. Nos aferramos con todas nuestras fuerzas, porque preferimos vivir con una falsa ilusión que asumir definitivamente que ya no hay nada que hacer. 

Sin embargo, también conviene considerar esta idea de otro modo. "Ya no hay nada que hacer" o "está perdido" son frases demoledoras. Y el ser humano, por lo general, necesita pensar en positivo, necesita alimentar su alma con esperanza. Es casi un mecanismo de supervivencia. Vivimos en un mundo ya de por sí deshumanizado, así que si encima matamos las pocas ilusiones que tenemos, ¿qué nos queda? Además, hay que tener en cuenta que las cosas no siempre quedan tan claras. Los límites entre un 'adiós' o un 'hasta luego' no suelen quedar bien delimitados. La diferencia entre un 'nunca' y un 'quizás' tampoco es concluyente. Y es en esa preciosa incertidumbre donde reside la ya mencionada esperanza, esa inevitable compañera de vida que para bien o para mal, al final nunca nos abandona. 

Por eso hace falta un equilibrio. Ni dar todo por perdido a la primera, ni aferrarte con desesperación a causas perdidas. Lo importante es saber qué es lo mejor para nosotros mismos. La gente puede dar mil consejos, pero el mejor consejero que existe sin duda alguna es nuestra propia intuición. Decían en la mítica película Rocky Balboa (2006) que nada termina hasta que tú sientes que termina. Y así es. Aunque no siempre sepamos con exactitud en qué momento algo llega a su final, lo que sí podemos saber es cómo nos sentimos al respecto. Si tienes un sueño por el que lo has dado todo sin obtener resultados, por el que has sufrido en innumerables ocasiones, quizás seguir intentándolo solo te causará más dolor. No vale la pena. Pero si sueñas y en el camino te sirves de tus ilusiones para hacerte más fuerte, quizás no tengas por qué dejar ir ese sentimiento. Si sueñas y te enriquece, ¿por qué dejarlo ir? Quizás se cumpla, quizás no, pero soñar también puede servir para seguir adelante. Mañana podemos caer mil veces, nos pueden arrebatar mil cosas... pero el buen rato que hemos pasado hoy soñando no tiene precio. Porque efectivamente, soñar es gratis. Y que nos quiten lo soñado.

K.

viernes, 10 de junio de 2016

Soneto



Quien dice que la ausencia causa olvido
merece ser de todos olvidado. 
El verdadero y firme enamorado
está, cuando está ausente, más perdido. 

Aviva la memoria su sentido,
la soledad levanta su cuidado,
hallarse de su bien tan apartado
hace su desear más encendido. 

No sanan las heridas en él dadas, 
aunque cese el mirar que las causó,
si quedan en el alma confirmadas.

Que si uno está con muchas cuchilladas,
porque huya de quien lo acuchilló,
no por eso serán mejor curadas.

Juan Boscán