jueves, 14 de junio de 2012

Día a día, recuerdo a recuerdo.

Nuestra vida se va formando y a veces ni siquiera nos damos cuenta. Sin embargo, si nos paramos a pensar un poco, vemos que somos lo que somos a causa de lo que hemos vivido. Momentos, detalles, palabras, personas, lugares. Pero al final, todo se convierte en recuerdos. Algunos de ellos siempre nos acompañarán, no importa cuánto tiempo pase. Otros son pasajeros y transitan a nuestro lado durante un tiempo, para luego marcharse y no volver nunca más. Y todos, a fin de cuentas, han formado o formarán parte de nuestro ser.

Y así transcurrimos. Vivimos intentando que cada día pueda convertirse en un bonito recuerdo que guardar, aunque lo cierto es que son pocos los días que quedan grabados a fuego como grandes recuerdos. En cualquier caso, no hay que desistir en el intento de vivir cada minuto como si fuera el último, no hay que perder nunca la esperanza, pase lo que pase. Y es que nunca se sabe qué inesperada situación puede convertirse en una imagen inolvidable para nuestro corazón.

jueves, 17 de mayo de 2012

Vida

A veces las cosas no hay que desearlas, ni mucho menos esperarlas. A veces lo único que hace falta es simplemente vivir. Dejarlo todo pasar, que sea la vida misma la que vaya abriéndose paso, siguiendo su curso. Pero siempre tener fe, nunca perder la ilusión. Entonces todo irá ocurriendo. Y por mucho que queramos pensar lo contrario, lo cierto es que al final terminará pasando lo que tenga que pasar. 

martes, 14 de febrero de 2012

Nunca te olvidaré.

"Intentar olvidar a alguien es querer recordarlo para toda la vida". 




Pueden pasar tres mil años.
Puedes besar otros labios,
pero nunca te olvidaré,
pero nunca te olvidaré.

Puedo morirme mañana,
puede secarse mi alma,
pero nunca te olvidaré,
pero nunca te olvidaré.

Pueden borrar mi memoria,
pueden robarme tu historia,
pero nunca te olvidaré,
pero nunca te olvidaré.

Cómo olvidar tu sonrisa.
Cómo olvidar tu mirada.
Cómo olvidar que rezaba
para que no te marcharas.

Cómo olvidar tus locuras.
Cómo olvidar que volabas.
Cómo olvidar que aún te quiero...
más que a vivir, más que a nada.

jueves, 15 de diciembre de 2011

El sabor de lo imposible.


Existe una famosa frase que dice lo siguiente: "Lo fácil aburre, lo difícil atrae, lo complicado seduce y lo imposible enamora". Y nada más cercano a la realidad. Acostumbrados a vivir en un mundo de rutinas, de repetición, de desgaste y de monotonía, nuestra mente busca inconscientemente liberarse de todo y alcanzar, por así decirlo, un nivel especial, fuera de lo común. Busca escapar, romper con las reglas, cambiar. Acude para ello a la creación de metas arriesgadas, trepidantes, metas de niveles elevados y perfectos que a menudo se tornan lejanos, difíciles. Sus grandes e idealizadas características suelen ser demasiado superiores a los medios de los que disponemos para llegar a ellas. Y es esa complicación la que termina por convertir a las emocionantes fantasías en sueños imposibles.

Estos sueños imposibles, también llamados utopías, forman parte de muchas más vidas de las que nos podemos imaginar. El problema radica en que las únicas utopías de las que tenemos constancia son las nuestras, aquellas que nos afectan directamente. Pensamos entonces que somos los únicos de este mundo con mala suerte, los únicos a los que nada les sale bien, los únicos incomprendidos por tener sueños a priori absurdos o irreales. Pero una vez más, no estamos en lo cierto. En realidad, ocurre al contrario. Casi absolutamente todo el mundo posee una meta a la que le gustaría llegar. Lo que ocurre es que al catalogar estos objetivos como irrealizables, ni siquiera nos molestamos en contarlas a los demás, por lo que aparentemente, no los tenemos. Y esto, a la larga, puede resultar perjudicial.

Es pues importante compartir nuestras inquietudes, sueños e ilusiones con aquellos que nos rodean. Al comunicarnos podemos escuchar otros puntos de vista que nos ayuden a ver todo de una forma distinta. En el mejor de los casos, incluso nos pueden aportar posibles caminos para avanzar hacia nuestra ilusión, caminos que tal vez no se nos hubieran ocurrido partiendo solamente desde nuestro interior. Por otro lado, si nuestros sueños no se vieran realizados, el apoyo de alguien cercano podría ayudarnos a aliviar nuestro dolor y hacer un poco más llevadera le pena o decepción.

Así que ya sabes, lucha por lo que quieres, tenlo siempre presente y busca también el consejo de los demás. No consideres algo imposible sin antes haberlo intentado. Y recuerda: las oportunidades no hay que esperarlas, sino crearlas.

K.




domingo, 27 de noviembre de 2011

Recuerdos

"Nunca hay un porqué para un recuerdo. Llega de repente así, sin pedir permiso. Y nunca sabes cuándo se marchará. Lo único que sabes es que, lamentablemente, volverá". 


Del libro Tengo ganas de ti, de Federico Moccia