viernes, 6 de enero de 2017

El columpio

Encontré este fantástico corto español (merecido ganador de un Goya) de casualidad, como se encuentran casi todas las mejores cosas de la vida. Expresa con una facilidad pasmosa una situación tan real y tan habitual que es difícil que haya alguien que no se sienta identificado al verlo. Porque ¿a quién no le ha pasado? ¿Quién no ha vivido una historia de amor tan corta pero tan intensa que se queda grabada para siempre en su memoria? ¿Quién no ha tenido la sensación de conocer a su alma gemela sin casi haberle dirigido la palabra? ¿Quién no ha sentido la magia correr por cada uno de los poros de su cuerpo, sin necesidad de llevar a cabo el más mínimo contacto físico? 

Pues bien, todo eso y mucho más queda reflejado en El columpio (1992, Álvaro Fernández Armero), un sencillo pero emocionante homenaje a las más bellas y puras historias de amor, todas esas que están destinadas a desarrollarse únicamente en el mundo de los sueños.


Con lo fácil que sería dejar las cosas claras. "Hola, te he estado observando y creo que tienes una sonrisa maravillosa y un cuerpo estupendo. Me encantaría pasar esta noche contigo, y si todo sale bien no tendría inconveniente en amarte el resto de mi vida". Eso es lo fácil. Pero no, siempre ocurre lo contrario...

K.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

¿Y si...?


'¿Y si...?' ¿No te parece una pregunta molesta? ¿No te parece una pregunta que no debería existir? Es quizás uno de los peores interrogantes que el ser humano es capaz de hacerse a sí mismo. Expresa duda, incertidumbre, (im)posibilidad y temor. Expresa todo aquello que pudo haber sido pero no fue. O todo aquello que podría ser pero no nos atrevemos a que sea. 

¿Y si no me quiere?
¿Y si me arriesgo?
¿Y si me equivoco?
¿Y si pierdo?
¿Y si gano?
¿Y si es mentira?
¿Y si hago el ridículo?
¿Y si le hubiera dicho lo que pensaba?
¿Y si se enfada?
¿Y si no vale la pena?
¿Y si hubiera ido?
¿Y si hubiera venido?

Y así podríamos seguir hasta infinito. Porque por lo general, el ser humano es un ser cobarde. Nos da miedo cambiar nuestra situación de estabilidad, aunque quizás esta no sea la que más nos guste. Por eso nos llenamos la cabeza con imaginaciones que podrían haber sido historias magníficas, pero que en cambio se quedaron solo en esos patéticos y ridículos '¿y si...?'. 

Sin embargo, todo puede cambiar si nos lo proponemos. No hay que seguir esperando, ni tampoco debemos desesperar. Mientras estemos vivos nunca es tarde para convertir todos esos '¿y si..?' en apasionantes y definitivos síes o noes. 

Sí, me quiere.
No, me equivoqué.
No, fallé.
Sí, gané. 
Sí, al final fui aunque no me divertí.
No, no vino porque no quiso. 
Sí, se enfadó, ya se le pasará. 
Sí, al final valió la pena.

Con los aciertos se adquiere confianza y con los errores se aprende. Con los fracasos se pasa página y se construyen nuevos triunfos, pero con las dudas no se obtiene absolutamente nada. Así que aunque nos equivoquemos, siempre será mejor arriesgar y fallar que vivir con la duda para siempre... porque no hay peor sensación que vivir con la incertidumbre del ¿y si...? grabada eternamente en nuestro corazón. 

K.

viernes, 9 de diciembre de 2016

Destino.


El destino existe. Si bien es cierto que también existen muchísimas cosas que dependen de nosotros mismos, no podemos negar que hay muchas otras que se escapan de nuestro control. No las elegimos. Quizás sí podemos cambiar la actitud con la que las recibimos, pero muchas veces no las podemos evitar. La vida es una mezcla entre las decisiones que tomamos y los acontecimientos ajenos a nuestro ser que nos van ocurriendo. La clave está en intentar crear la mejor realidad a partir de lo que nos va dando el destino.

Por eso no podemos frustrarnos si las cosas no salen como deberían, porque no siempre depende de nosotros. Mientras tengamos la certeza de que hemos hecho todo lo posible para intentar que todo fluyera de la mejor forma, lo demás no debe preocuparnos. Mientras sepamos que pusimos todo de nuestra parte, nuestra conciencia debe quedar tranquila. El resto es solo cosa del azar, o del destino, o de la casualidad, o de la suerte... como ustedes prefieran llamarlo. A partir de ahí, lo que tenga que ser, será. Y lo que no tenga que ser, nunca será. Por mucho que nos empeñemos en lo contrario. 


K.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Recordar, olvidar.


Recordar es fácil para quien tiene memoria. 
Olvidar es difícil para quien tiene corazón.

Gabriel García Márquez

jueves, 10 de noviembre de 2016

Caminos.


A veces vamos por la vida siguiendo un rumbo equivocado. Pasamos nuestro tiempo así, pensando que ese camino es el correcto, gastando y gastando horas en llegar a un destino que aunque es incierto, se nos antoja adecuado.  Hasta que de repente algo ocurre. Una palabra, o un silencio. Una visión, o un recuerdo olvidado. Un acontecimiento, o quizás un no-acontecimiento. Cualquier detalle. No se sabe bien cómo ni por qué, pero de repente llega un día en el que despertamos. Y nos damos cuenta de que no. De que estábamos totalmente equivocados, y de que el único error ahora sería no abandonar ese camino por el que tantas veces hemos transitado. 

Llegados a este punto, lo que más duele es pensar en todo ese tiempo que hemos desperdiciado, arrojándolo por un precipicio del que no volverá jamás. Pero no importa, porque mejor tarde que nunca y porque nunca es tarde para volver a empezar. Lo importante a partir de ahora es no derramar más horas por la borda. Encontrar nuevos senderos, más luminosos y más definidos. Y aprender que si queremos quemar un poco de nuestro tiempo, que al menos sea en algo que sepamos a ciencia cierta que valdrá la pena.
K.