sábado, 2 de marzo de 2019

Sobre la inspiración perdida

En estos días comentaba con unos amigos que en mis ratos libres, yo antes solía escribir poesías. Y textos. En resumidas cuentas, les confesé que me gustaba escribir. Y se lo contaba con nostalgia, hablando en pasado, pues realmente en la actualidad ya casi no encuentro tiempo para ello. Ni tiempo ni inspiración. Y ellos me dijeron: "pues busca la inspiración". Y a mí me entraba la risa, porque eso de la inspiración no es algo que se encuentra tan fácilmente, como cuando te pones a buscar las llaves o el abrigo antes de salir de casa. La inspiración surge sin esperarla, como surgen casi todas las mejores cosas de la vida. Y por desgracia, la inspiración también se puede perder de la misma forma que la encuentras: cuando menos te lo esperas.

Creo que yo la perdí hace ya algún tiempo, pero esa es otra historia. Supongo que ahora solo toca esperar a que regrese esa magia que me devuelva un buen motivo para escribir otra vez. Decían por ahí que son tiempos difíciles para los soñadores, y qué gran verdad. En un mundo cada vez más deshumanizado, resulta complicado hacerse un hueco cuando eres alguien de emociones a flor de piel. Pareciera que expresar sentimientos abiertamente es algo pasado de moda, anticuado, casi extinto. Quizás esa desidia generalizada que impregna casi todo hoy en día me ha contagiado a mí también. Aunque pensándolo bien, el solo hecho de estar aquí, echando de menos mis ganas de escribir de antaño, signifique que no todo está perdido. Se trata de rachas, de idas y venidas, de vaivenes, de comienzos y finales. Pero mientras se siga manteniendo la ilusión de reencontrarnos de nuevo con un rayo de luz, hay esperanza. Y mientras haya esperanza... entonces ya está ganada la mitad del camino.
K

domingo, 17 de junio de 2018

Cenizas

Lo que un día fue fuego hoy son cenizas. Cenizas con aroma a recuerdos candentes, de esos que queman cuando se asoman por el ventanal de nuestra memoria. Vuelven, arden y luego se van, porque a fin de cuentas son solo recuerdos y nada más. Lo que representan ya no existe ni existirá, al menos no de la misma forma que antes. 

No soplará el viento igual que aquella brisa fresca de verano en pleno otoño. 
No habrá luz tan brillante como aquel resplandor en medio de la oscuridad. 
No habrá aroma más agradable que aquel que  conociste en aquella tarde. 
Pero no importa. Porque también se pueden construir cosas maravillosas desde las cenizas. También se puede convertir recuerdos en moralejas, y convertir las moralejas en nuevos sueños. Y es que al final la vida es eso: soñar, vivir, recordar, olvidar y vuelta a empezar. Ciclos.

K.

jueves, 17 de mayo de 2018

Quizás

A veces sientes que algo quema en tu interior, pero por mucho que lo intentas no sabrías describir exactamente qué es.  
Quizás sea aquella mirada que se clavó en tu interior para luego desvanecerse entre la brisa, como se desvanece casi todo lo que te hace suspirar. 
Quizás sea el recuerdo de aquel momento de felicidad que fue efímero y que prometió al terminarse que nunca se volvería a repetir. 
Quizás sean todas esas palabras que quisiste decir pero que en cambio preferiste callar. Por miedo. Por vergüenza. Por temor a que no expresaran lo que querías decir. Por no saber cómo decirlas sin herirles, sin herirte.
Quizás ese fuego proviene de las dudas, de los miedos, de los sueños que tienes a medio cumplir, de los fracasos que pesan a tus espaldas, de lo que está por venir pero que no termina de llegar. Proviene de todo y a la vez también de nada.

Pero puede ser que ese fuego que quema en realidad se origine en todos esos 'quizás'... y que tal vez la única forma de extinguir la llama sea eliminando la palabra 'quizás' de nuestro vocabulario. Basta de teorizar, de pensar en posibilidades o en cosas que pudieron ser o podrían ser de otra forma. Es tiempo de vivir sin mirar atrás y sin pensar demasiado en lo que vendrá después. Dejemos los quizás para épocas pasadas. Dejemos que no invadan nuestro presente para que así no interfieran en nuestro futuro. Vivamos sin más. Y entonces quizás... espera, eso no. Y entonces todo irá bien.

K.

domingo, 29 de abril de 2018

Dejarse llevar


Y de repente el cielo te resulta más azul y el sol brilla con más intensidad. Las nubes se deslizan con más ligereza y la brisa de primavera te parece magia. De repente no sirve cualquier canción, ni cualquier poema es suficiente para saciar estas ganas de soñar. Porque algo parece haber cambiado, aunque no recuerdes ya ni cómo ni cuándo sucedió. Solo sabes que ahora hay algo diferente, algo especial. Y te da miedo, porque así como no sabes de dónde salió tampoco sabes cómo terminará, ni si terminará como tú quieres. Pero te dejas llevar, porque al fin y al cabo en eso consiste vivir. En acierto y error, en cara y cruz, en cal y arena. Dejémonos llevar, que ya pensaremos en lo que haremos después. Disfrutemos el momento. Ya pensaremos qué hacemos si fracasamos. Ya pensaremos qué hacemos si triunfamos. Hasta entonces... soñemos un poco, que me han dicho que es gratis.
K.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Pasar página


A veces, cuando intentas pasar página, la página se te queda pegada al dedo y se arruga. Inesperado e indeseado contratiempo. Entonces pueden pasar dos cosas: que te pares un momento en ella otra vez para intentar alisarla, o que la termines de romper del todo. Lo que pase dependerá de qué tan intensas sean las ganas que tienes de seguir adelante. Dependerá de si las ganas de leer otra página son más fuertes que las que tienes de releer la anterior.  Porque quizás la anterior no la has leído lo suficientemente bien. O te has saltado partes fundamentales sin darte cuenta. Quieres ir rápido, pero sabes que en realidad deberías leer más despacio, buscando posibles detalles que se te habían escapado. Aunque tienes ganas de seguir leyendo, en el fondo sabes que tu lectura previa está incompleta. Y no hay nada peor que dejar cosas incompletas, colgando en el cielo de tus recuerdos. Quizás por eso al pasar la página algo se quiebra. Pareciera que es el libro el que te manda la señal, al dejar la página pegada a tu dedo, pero quizás eres tú el que lo hace inconscientemente. Porque quizás aún no es el momento. Porque sabes que falta algo por resolver. Y porque a veces para avanzar hacia el futuro, hace falta entender por completo nuestro pasado. 

K